Somos obesos no por una sola causa, sino porque nuestra biología antigua choca con un entorno moderno radicalmente distinto. Si lo miramos desde la evolución hasta la sociedad actual, la obesidad es casi una consecuencia lógica.
1. De primates a humanos: evolución para sobrevivir, no para abundar
Durante millones de años, nuestros antepasados primates y luego los homínidos vivieron en escasez intermitente. Comer no era seguro ni constante.
En ese contexto, sobrevivían mejor quienes podían:
-
Comer mucho cuando había comida
-
Almacenar energía eficientemente
-
Soportar largos períodos sin alimento
La grasa corporal fue una ventaja evolutiva, no un defecto.
No evolucionamos para estar delgados, sino para no morir de hambre.
👉 El problema es que la evolución es lenta, pero el entorno cambió en siglos.
2. Fisiología humana: máquinas perfectas para ahorrar energía
El cuerpo humano es extraordinariamente ahorrador:
-
Convierte el exceso de calorías en grasa con gran eficiencia
-
Reduce el gasto energético cuando detecta menos ingesta
-
Defiende el peso corporal (especialmente el graso) activamente
Desde el punto de vista biológico:
-
Engordar es fácil
-
Adelgazar va contra mecanismos hormonales y neurológicos
Hormonas como la leptina, la grelina y la insulina están diseñadas para empujarnos a comer y conservar energía, no a perderla.
👉 Nuestro cuerpo sigue creyendo que la próxima hambruna está cerca.
3. Revolución industrial y tecnológica: el cuerpo dejó de moverse
Durante casi toda la historia humana:
-
Caminar kilómetros era normal
-
Cazar, recolectar, cargar peso era cotidiano
-
El gasto energético era alto incluso para “vivir”
Con la revolución industrial y, más tarde, la tecnológica:
-
El trabajo físico se redujo drásticamente
-
Aparecieron máquinas, transporte motorizado, pantallas
-
Pasamos de cuerpos activos por necesidad a cuerpos sedentarios por diseño
👉 Seguimos comiendo como animales activos, pero vivimos como organismos inmóviles.
4. Sociedad de consumo: comer dejó de ser una necesidad y pasó a ser un estímulo constante
La industria alimentaria no vende comida: vende deseo.
-
Alimentos hiperpalatables (combinaciones de grasa, azúcar y sal)
-
Porciones cada vez más grandes
-
Comida disponible 24/7
-
Publicidad diseñada para activar circuitos de recompensa cerebral
Nuestro cerebro primitivo no distingue entre supervivencia y placer.
Cuando algo sabe bien y es calórico, lo interpreta como valioso.
👉 Nunca evolucionamos para decir “ya es suficiente” frente a la abundancia infinita.
5. Evolución de la gastronomía: del alimento al espectáculo
La cocina moderna pasó de:
Nutrir → Gustar → Seducir → Exceder
-
Técnicas culinarias que concentran calorías
-
Azúcares refinados, aceites, harinas ultra procesadas
-
Comida pensada para estimular, no para saciar
La gastronomía se volvió cultural, social, emocional y económica.
Comemos para celebrar, aliviar estrés, socializar, premiarnos.
👉 El hambre fisiológica fue reemplazada por hambre emocional y sensorial.
6. La paradoja final: cuerpos antiguos en un mundo antinatural
En resumen, somos obesos porque:
-
Tenemos cuerpos diseñados para la escasez
-
Vivimos en abundancia constante
-
Nos movemos poco
-
Comemos mucho
-
Y somos estimulados todo el tiempo a hacerlo
No es un fallo individual de voluntad.
Es un desajuste evolutivo entre lo que somos y el mundo que creamos.